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Con el VISTA:

DEVELAN SECRETOS DE LA NEBULOSA DE ORION

Una exploración realizada por el Telescopio Infrarrojo de Sondeo VISTA en cerro Paranal, Chile, ha revelado estructuras nunca antes registradas de la nube molecular de Orión A.

(4 Enero 2017 - ESO) La espectacular imagen en alta resolución tomada en infrarrojo cercano de la nube molecular de Orión A con el telescopio de rastreo infrarrojo VISTA, del Observatorio Paranal de ESO en el norte de Chile, revela la presencia de numerosas estrellas jóvenes y de otros objetos que permanecían ocultos a la vista en las profundidades de las nubes de polvo de esta gigantesca fábrica de estrellas, la más cercana a la Tierra ubicada a unos 1.350 años luz.

Imagen: ¿No se parece a lo que Ud. ha visto en la Nebulosa de Orión? Es que esta es una imagen en infrarrojo de la misma nebulosa, obtenida por el telescopio VISTA de ESO en Cerro Paranal. Crédito: ESO/VISTA. (Haga click en la imagen para agrandar).

La nueva imagen del sondeo VISION (VIenna Survey In Orion) es un montaje de imágenes tomadas en el infrarrojo cercano del espectro [1] electromagnético por el telescopio de rastreo VISTA en el Observatorio Paranal de ESO, en Chile. Cubre la totalidad de la nube molecular de Orión A, una de las dos nubes moleculares gigantes del Complejo Molecular de la nube de Orión (OMC, Orion Molecular Complex). Orión A se extiende aproximadamente ocho grados hacia el sur en la familiar zona de Orión conocida como la espada [2].

Video de comparación de imágenes en visible e infrarrojo de la Nebulosa (molecular) de Orion. La visión en infrarojo del VISTA permite ver fenómenos que se ocultan en la nube.

VISTA es el telescopio de sondeo más grande del mundo, cuenta con un gran campo de visión y está dotado con detectores infrarrojos muy sensibles, características que lo hacen ideal para la obtención de imágenes en infrarrojo profundas y de alta calidad, requeridas por este ambicioso estudio.

El sondeo VISION ha dado lugar a un catálogo que contiene casi 800.000 estrellas individuales identificadas, objetos estelares jóvenes y galaxias lejanas, lo que representa la información más profunda y la mayor cobertura alcanzadas hasta ahora por ningún estudio en esta región del cielo [3].

VISTA puede ver la luz que el ojo humano no puede, permitiendo a los astrónomos identificar muchos objetos escondidos en esta maternidad estelar. Las estrellas muy jóvenes que no pueden verse en imágenes de luz visible se revelan cuando se observan a longitudes de onda infrarrojas, más largas, donde el polvo que las envuelve es más transparente.

La nueva imagen representa un paso hacia un conocimiento completo de los procesos de formación de estrellas en Orión A, tanto para estrellas de baja masa como para estrellas masivas. El objeto más espectacular es la gloriosa nebulosa de Orión, también llamada Messier 42 [4], hacia la izquierda de la imagen. Esta región forma parte de la espada de la famosa y brillante constelación de Orión (el cazador). El catálogo de VISTA abarca tanto objetos conocidos como nuevos descubrimientos. Estos incluyen cinco nuevos candidatos a objetos estelars jovenes y diez candidatos a cúmulos de galaxias.

En otras partes de la imagen, podemos mirar en el interior de la nubes moleculares oscuras de Orión A y descubrir muchos tesoros ocultos, incluyendo discos de material que podrían dar origen a nuevas estrellas (discos pre-estelares), nebulosidades asociadas a estrellas recién nacidas (objetos Herbig-Haro), pequeños cúmulos de estrellas e incluso cúmulos de galaxias más allá de la Vía Láctea. El sondeo VISION permite estudiar de forma sistemática las fases evolutivas más tempranas de estrellas jóvenes en el interior de nubes moleculares cercanas.

Imagen: Esta colección de imágenes destacadas proviene de detalles que aparecen al hacer zoom en la nueva imagen infrarroja de la nube molecular Orión A obtenida con el telescopio VISTA. Pueden verse claramente numerosas estructuras interesantes, como los chorros (jets) rojos de estrellas recién nacidas, nubes oscuras de polvo e incluso imágenes de galaxias muy lejanas que aparecen pequeñas en la toma.

Esta imagen de Orión A, con un nivel de detalle impresionante, establece una nueva base observacional para continuar los estudios sobre formación de estrellas y de cúmulos y pone de relieve, una vez más, las capacidades del telescopio VISTA para obtener imágenes de amplias áreas del cielo de forma rápida y profunda en la parte infrarroja del espectro [5].

Notas
[1] El sondeo VISION cubre aproximadamente 18,3 grados cuadrados en una escala de aproximadamente un tercio de segundo de arco por píxel.
[2] La otra nube molecular gigante en la nube molecular de Orión es Orión B, que se encuentra al este del Cinturón de Orión.
[3] El sondeo VISION completo incluye una región aún más grande que la que se muestra en esta imagen, que cubre 39.578 x 23.069 píxeles.
[4] La nebulosa de Orión fue descrita por primera vez a principios del siglo XVII, aunque la identidad del descubridor es incierta. Messier, el cazador de cometas francés, hizo un esbozo preciso de sus características principales a mediados del siglo XVIII y le dio el número 42 en su famoso catálogo. También asignó el número 43 a la región más pequeña e independiente al norte de la parte principal de la nebulosa. Más tarde, William Herschel especuló que la nebulosa podría ser "el material caótico de futuros soles" y los astrónomos han descubierto, desde entonces, que la niebla es, de hecho, gas que brilla intensamente a la feroz luz ultravioleta de estrellas calientes jóvenes formadas allí recientemente

Imagen arriba: Constelación de Orión cabeza abajo, tal como la vemos desde el hemisferio sur del mundo. La Nebulosa de Orión conocida como M42 o NGC 1976, está en el centro del grupo de estrellas conocidas como "Las Tres Chepas" o la "Empuñadura de la Espada". Aunque parecen ser estrellas se trata de una inmensa maternidad estelar que queda a la vista al observarla con binoculares o un telescopio.

Podemos observar esta constelación en las noches de verano, al comienzo de la noche en el sector Este del cielo.

Sitio del VISTA.


AVISO:



Con el VLT:

OBSERVAN SISTEMAS PLANETARIOS EN FORMACIÓN

El instrumento SPHERE, deL VLT en Antofagasta, revela discos protoplanetarios a los que planetas recién nacidos dan forma.

(9 de Noviembre 2016 - ESO) Tres equipos de astrónomos utilizaron SPHERE, un avanzado instrumento para la detección de exoplanetas instalado en el VLT (Very Large Telescope), en el Observatorio Paranal de ESO en la Región de Antofagasta, Chile, con el fin de estudiar la evolución de sistemas planetarios en formación. El auge en el número de exoplanetas descubiertos en los últimos años ha convertido su estudio en uno de los campos más dinámicos de la astronomía moderna.

Imagen: Discos protoplanetarios vistos por SPHERE, instalado en el VLT de Cerro Paranal. Crédito: ESO/VLT. (Haga click en la imagen para agrandar).

Hoy se sabe que los planetas se forman a partir de grandes discos de gas y polvo que rodean a las estrellas recién nacidas, conocidos como discos protoplanetarios. Pueden tener tamaños de cientos de millones de kilómetros. Con el tiempo, las partículas de estos discos protoplanetarios chocan, se combinan y, finalmente, acaban formando cuerpos de tamaño planetario. Sin embargo, los detalles más finos de la evolución de estos discos de formación planetaria siguen siendo un misterio.

SPHERE es un instrumento recientemente integrado al conjunto de instrumentos del VLT. Su combinación de nuevas tecnologías proporciona un potente método para obtener imágenes directas de detalles de los discos protoplanetarios [1]. La interacción entre los discos protoplanetarios y los planetas en formación puede dar diversas formas a los discos: grandes anillos, brazos espirales o huecos con sombras. Son de especial interés porque aún es necesario encontrar una relación inequívoca entre estas estructuras y los planetas que les dan forma, un misterio que los astrónomos están dispuestos a resolver. Afortunadamente, las capacidades especializadas de SPHERE permiten que los equipos de investigación observen directamente las llamativas características de los discos protoplanetarios.

Por ejemplo, el equipo del Dr. Jos de Boer, del Observatorio de Leiden (Países Bajos), encontró en RXJ1615, una joven estrella que se encuentra en la constelación de Escorpio a 600 años luz de la Tierra, un complejo sistema de anillos concéntricos rodeando a la estrella, que se asemeja a una versión gigante de los anillos que rodean a Saturno. Anteriormente se habían obtenido muy pocas imágenes de este tipo anillos esculpidos en un disco protoplanetario, con una forma tan intrincada. Además todo el sistema parece tener solo 1,8 millones de años. El disco muestra indicios de haber adquirido esta forma debido a planetas en pleno proceso de formación.

La edad del nuevo disco protoplanetario detectado hace de RXJ1615 un sistema excepcional, ya que la mayoría de los ejemplos de discos protoplanetarios detectados hasta ahora son relativamente antiguos o evolucionados. El inesperado resultado de De Boer se amplió rápidamente gracias a los resultados de otro equipo, este dirigido por Christian Ginski, también del Observatorio de Leiden. Observaron la también joven estrella HD97048, situada en la constelación del Camaleón, a unos 500 años luz de la Tierra. A través de un minucioso análisis, encontraron que el joven disco que hay alrededor de esta estrella se ha formado también en anillos concéntricos. La simetría de estos dos sistemas es un resultado sorprendente, dado que la mayoría de los sistemas protoplanetarios contiene una multitud de brazos espirales asimétricos, vacíos y vórtices. Estos descubrimientos aumentan significativamente el número de sistemas conocidos con múltiples anillos altamente simétricos.

El tercer equipo de astrónomos, dirigido por el Dr. Tomas Stolker, del Instituto de Astronomía Anton Pannekoek (Países Bajos), captó un caso espectacular del disco asimétrico más común rodeando la estrella HD135344B, situada a unos 450 años luz de distancia. Aunque esta estrella ha sido bien estudiada con anterioridad, SPHERE ha permitido ver el disco protoplanetario con un nivel de detalle nunca alcanzado antes. Se cree que la gran cavidad central y las dos prominentes estructuras en forma de brazo espiral fueron creadas por uno o varios protoplanetas masivos, destinados a convertirse en mundos similares a Júpiter.

Además se observaron cuatro rayas oscuras, al parecer las sombras lanzadas por el movimiento del material dentro del disco de HD135344B. Una de las cosas a destacar es que una de las vetas cambió notablemente en los meses que pasaron entre los periodos de observación: un raro ejemplo de evolución planetaria en tiempo real, indicando cambios que ocurren en las regiones internas del disco y que no pueden detectarse directamente con SPHERE. Además de dar lugar a bellas imágenes, estas sombras parpadeantes proporcionan una manera única de sondear la dinámica de las regiones del interior del disco.

Los resultados de estos equipos nos ayudarán a entender cómo los planetas dan forma a los discos donde nacen, ayudando a entender cómo es la formación planetaria.

Notas
[1] SPHERE ( Spectro-Polarimetric High-contrast Exoplanet REsearch instrument) vio su primera luz en junio de 2014. El instrumento utiliza óptica adaptativa avanzada para eliminar la distorsión atmosférica, un coronógrafo para bloquear la mayoría de la luz de la estrella central y una combinación de imagen diferencial y polarimetría para aislar la luz de las partes del disco.

Sitio de SPHERE.


Desde el espacio:

TELESCOPIO ESPACIAL HUBBLE OBSERVA STRIPTEASE CÓSMICO

Estrella se despoja de sus capas externas.

(17 Agosto 2016 - ESA) Este espléndido estallido de color muestra un objeto cósmico con una historia extraordinaria. La estrella Hen 2-427 (también conocida como WR 124) se halla envuelta en el espectacular manto de nubes de gas y polvo que forma la nebulosa conocida como M1-67.

El brillo de esta estrella es tan intenso como la actividad que se desarrolla a su alrededor. Se trata de una estrella de Wolf-Rayet, un tipo de estrella poco común caracterizada por unas temperaturas superficiales muy elevadas —por encima de 25.000 ºC, en comparación con los 5.500 ºC de nuestro Sol— y una enorme masa, de 5 a 20 veces mayor que la del Sol. Estas estrellas pierden gran cantidad de masa debido a los fuertes vientos que soplan constantemente desde su superficie hacia el espacio.

La intensa actividad de Hen 2-427 es la responsable de la imagen que vemos aquí, capturada con todos sus bellos detalles por el telescopio espacial Hubble de la NASA/ESA. Esta estrella, considerada una estrella masiva en las últimas fases de su evolución, expulsó al espacio el material que comprende M1-67 hace unos 10 milenios, quizá a lo largo de varias explosiones, formando un anillo de material eyectado en expansión.

Desde entonces, la estrella ha seguido inundando la nebulosa con enormes cúmulos de gas y una fuerte radiación ionizante por medio de sus potentes vientos estelares, determinando y dando así forma a su evolución. Aunque M1-67 podría parecer un anillo, carece de una estructura clara: se trata básicamente de una serie de grandes nodos de gas muy caliente, acumulados alrededor de una estrella central.

Hen 2-427 y M1-67 se encuentran a 15.000 años luz, en la constelación de Sagitta (la Flecha). Esta imagen utiliza datos de luz visible recopilados por la Cámara Planetaria y de Gran Angular 2 de Hubble, y fue publicada en 2015 (estos mismos datos fueron procesados y publicados previamente en 1998).


Desde la Tierra y el espacio:

DESCUBREN VIOLENTA PAREJA DE ESTRELLAS ENANAS

Una enana blanca azota con un rayo de electrones A una enana roja.

Haga click aquí para agrandar foto.

(02 Agosto 2016 - ESO/CA) Utilizando el telescopio VLT (Very Large Telescope) de ESO ubicado en la Región de Antofagasta, Chile, junto con otros telescopios situados tanto en la superficie como en la órbita de la Tierra, un equipo internacional de astrónomos ha descubierto un nuevo tipo de estrella binaria, donde una estrella enana blanca de rápida rotación emite ráfagas de radiación que azotan a una estrella enana roja, y hacen que todo el sistema pulse violentamente cada 1,97 minutos, emitiendo radiaciones desde el ultravioleta hasta las ondas de radio.

Imagen arriba: Esta animación nos muestra una interpretación artística de la singular estrella doble AR Scorpii, una estrella enana blanca que azota a una estrella enana roja (a la izquierda) con ráfagas de radiación que hacen que todo el sistema pulse de forma dramática cada 1,97 minutos, emitiendo fotones que van desde el ultravioleta hasta las ondas de radio. Crédito: M. Garlick/University of Warwick/ESO.

En mayo de 2015, un equipo de astrónomos aficionados procedentes de Alemania, Bélgica y Reino Unido, se fijó en un sistema estelar que presentaba comportamientos diferentes a todo lo que habían visto hasta entonces. Gracias a una serie de observaciones de seguimiento dirigidas por la Universidad de Warwick, y a la utilización de diferentes telescopios en tierra y en el espacio [1], se ha descubierto la verdadera naturaleza de este sistema que, había sido clasificado como una estrella variable común, que oscila entre las magnitudes 14.1 y 14.6.

El sistema estelar AR Scorpii (AR Sco para abreviar), en la constelación de Escorpio, ubicado a 380 años luz de la Tierra, se compone en realidad de una estrella enana blanca de rápido giro [2], del tamaño de la Tierra, pero con 200.000 veces más masa, y de una compañera enana roja fría con un tercio de la masa del Sol [3]. Ambas se orbitan mutuamente cada 3,6 horas en una danza cósmica tan regular como un reloj.

Las observaciones, realizadas con una ámplia gama de telescopios [1], de modo de observarlo en varias longitudes de onda, revelaron que el conjunto no tiene nada de común. Altamente magnética, y con una rápida rotación, la enana blanca de AR Sco acelera electrones hasta casi la velocidad de la luz. En su camino a través del espacio, estas partículas de alta energía liberan radiación en forma de haz (parecido al de los faros) que azota la cara de la fría estrella enana roja, causando que el sistema entero brille y se atenúe dramáticamente cada 1,97 minutos. Estos potentes pulsos incluyen radiación en frecuencias de radio, algo que nunca antes se había detectado en un sistema estelar con una enana blanca.

El investigador responsable del proyecto, Tom Marsh, del Grupo de Astrofísica de la Universidad de Warwick, afirma: “AR Scorpii fue descubierto hace más de 40 años, pero su verdadera naturaleza no ha sido desvelada hasta que lo comenzamos a observar en el año 2015. Nos dimos cuenta de que estábamos viendo algo extraordinario pocos minutos después de comenzar las observaciones”.

Las propiedades observadas en AR Sco son únicas y desconocidas. La radiación en una amplia gama de frecuencias es indicativa de la emisión de electrones acelerados en los campos magnéticos, lo cual se puede explicar por la rápida rotación de la enana blanca de AR Sco. La fuente de los electrones, sin embargo, es un gran misterio, ya que no queda claro si está relacionada con la enana blanca en sí misma o con su compañera, más fría.

AR Scorpii fue observada por primera vez a principios de la década de 1970 y las fluctuaciones regulares en el brillo, que se dan cada 3,6 horas, llevaron a clasificarla incorrectamente como una estrella variable solitaria [4]. La verdadera fuente de la luminosidad variable de AR Scorpii fue revelada gracias a los esfuerzos combinados de los astrónomos aficionados y de los profesionales. Ya se había observado con anterioridad un comportamiento pulsante similar, típico de estrellas de neutrones (uno de los objetos celestes más densos conocidos en el universo) más que de enanas blancas.

Boris Gänsicke, coautor del nuevo estudio, también de la Universidad de Warwick, concluye: "Sabemos de la existencia de estrellas de neutrones pulsantes desde hace casi cincuenta años, y algunas teorías predecían que las enanas blancas podrían mostrar comportamientos similares. Es muy emocionante haber descubierto un sistema de este tipo y ha sido un fantástico ejemplo de trabajo en equipo entre astrónomos aficionados y académicos".

Notas

[1] Las observaciones de esta investigación se llevaron a cabo con: el VLT (Very Large Telescope) de ESO, ubicado en Cerro Paranal (Chile); los telescopios William Herschel e Isaac Newton del Grupo Isaac Newton de Telescopios, situados en la isla española de La Palma, en Canarias; el conjunto Australia Telescope Compact Array, en el Observatorio de Paul Wild, en Narrabri (Australia); el Telescopio Espacial Hubble de NASA/ESA; y el Telescopio Espacial de Rayos Gama Swift de la NASA.

[2] Las enanas blancas se forman al final del ciclo de vida de estrellas con masas de hasta cerca de ocho veces la masa de nuestro Sol. Cuando se acaba el proceso de fusión de hidrógeno en el núcleo de una estrella, los cambios internos se reflejan en el exterior a través de una expansión espectacular que forma una gigante roja, seguida de una contracción acompañada de la expulsión al medio de las capas externas de la estrella en forma de grandes nubes de polvo y gas. Lo que queda es una enana blanca del tamaño de la Tierra pero 200.000 veces más densa. Una sola cucharada de la materia que compone a una enana blanca pesaría tanto como un elefante aquí en la Tierra.

[3] Esta enana roja es una estrella de tipo M. Las estrellas de tipo M son la clase más común en el sistema de clasificación de Harvard, que utiliza solo letras para agrupar a las estrellas según sus características espectrales. La famosa (y extraña) secuencia de letras para recordar la clasificación es la siguiente: OBAFGKM, y a menudo se recuerda con la mnemónica Oh Be A Fine Girl/Guy, Kiss Me (que se traduciría como “Oh, sé un buen chico/una buena chica y bésame).

[4] Una estrella variable es una cuyo brillo fluctúa vista desde la Tierra. Las fluctuaciones pueden deberse a que las propiedades intrínsecas de la estrella cambian. Por ejemplo, algunas estrellas se expanden y se contraen de forma notoria. También podría ser debido a que haya otro objeto eclipsando regularmente a la estrella. AR Scorpii fue confundido con una estrella variable única, ya que dos estrellas orbitándose también dan como resultado fluctuaciones regulares en el brillo observado.

La investigación se publicó en la revista Nature el 28 de julio de 2016.

Enlaces:



Desde el espacio:

OBSERVAN ESTALLIDO DE SUPERNOVA DESDE SU COMIENZO

Por primera vez se observa el momento cuando la explosión de una supernova rompe la superficie de la estrella.


(25 marzo 2016 - NASA/CA) Hasta el momento los astrónomos llegaban siempre tarde a las explosiones de supernovas, al detectarlas cuando estas ya habían comenzado a explotar. Es que los detectores de explosiones cósmicas revisan cada sector del cielo cada varios días, y como las supernovas estallan aleatoriamente en cualquier dirección del cielo, es difícil tener una cámara mirando un sector del cielo esperando que frente a ella estalle una estrella.

Imagen arriba: Video de ilustración del "shock de ruptura" de una supernova, el momento cuando la onda de choque de la explosión llega a la superficie de la estrella. Se ilustra en una representación artística. Crédito: NASA Ames, STScI / G. Tocino.

Así se perdían el inicio de la explosión, el brillante destello de la onda de choque de la explosión de una estrella - lo que los astrónomos llaman el "shock breakout" o "shock de ruptura". Corresponde al momento en el que la explosión, que se inició al interior de la estrella cruza su superficie. Para que a una estrella le ocurra esto debe encontrarse en el final de su existencia, transformada en una gigantesca gigante roja, cuyo diámetro envolvería la órbita de la Tierra.

Pero eso cambió con el telescopio espacial Kepler de Estados Unidos, diseñado como un cazador de planetas extrasolares operado remotamente desde la Tierra, para lo cual permaneció observando durante tres años un mismo sector del cielo, con la idea de captar las variaciones en el brillo de las estrellas cuanto un planeta llegaba a pasar frente a esta, tomando una foto cada 30 minutos.

Este telescopio espacial operó entre los años 2009 y 2013 buscando exoplanetas desde una órbita solar de 372,5 días, que lo lleva a ir tras la Tierra, alejándose cada vez más. Su misión principal fue terminada en Mayo del 2013, tras la falla de dos de sus ruedas de reacción que ayudan a mantener la nave espacial apuntada. Sin embargo, con la misión K2 se reiniciaron las actividades con la nave espacial de la NASA, el equipo ahora está barriendo el firmamento a la caza de supernovas en galaxias lejanas.

Y los científicos del proyecto K2 han comenzado a entregar resultados. Un equipo científico internacional dirigido por Peter Garnavich, profesor de astrofísica en la Universidad de Notre Dame, en Indiana, analizó la luz captada por Kepler de 500 galaxias distantes, buscando unos 50 billones de estrellas. Ellos estaban buscando signos de explosiones estelares conocidas como supernovas y las encontraron.

En 2011, dos estrellas masivas, súper-gigantes rojas, explotaron ante la vista de Kepler. La primera, KSN 2011a, era casi 300 veces el tamaño de nuestro sol y estaba a 700 millones de años luz de la Tierra. La segunda, KSN 2011d, es aproximadamente 500 veces el tamaño de nuestro sol y está a alrededor de 1,2 millones de años luz de distancia.

"Para poner en perspectiva su tamaño, la órbita de la Tierra alrededor de nuestro sol podría encajar cómodamente dentro de estas estrellas colosales", dijo Garnavich que es es parte de un equipo de investigación conocido como la Encuesta Extragalactica Kepler o KEGS.

Ya se trate de un accidente aéreo, accidente de tráfico o supernova, la captura de imágenes de sucesos repentinos, catastróficos es extremadamente difícil, pero tremendamente útil para comprender sus causas. La mirada constante de Kepler permitió a los astrónomos ver, por fin, una onda de choque de una supernova en el momento que llegó a la superficie de una estrella. El shock de ruptura en sí dura sólo unos 20 minutos, por lo que poder asistir a este evento es un hito de investigación para los astrónomos.

"Con el fin de ver algo que ocurre en escalas de tiempo de minutos, desea tener una cámara de vigilancia de forma continua el cielo", dijo Garnavich. "Usted no sabe cuando una supernova va a encenderse, y la vigilancia de Kepler nos permitió ser testigos de como comenzó la explosión."

Las supernovas como estas - conocidas como Tipo II - comienzan cuando el horno interno de una estrella agota su combustible nuclear, provocando el colapso de su núcleo por la acción de la gravedad que ya no es anulada por la energía térmica generada en su núcleo por la fusión nuclear. Entonces parte del interior de la estrella cae sobre el núcleo donde se forma una dura estrella de neutrones donde rebotan, generando una onda de choque que tarda cerca de un día en alcanzar la superficie de la estrella.

Las dos supernovas encajaban bien con modelos matemáticos de explosiones tipo II reforzando las teorías existentes. Pero también revelaron lo que podría llegar a ser una variedad inesperada en los detalles de estos eventos catastróficos estelares.

La comprensión de la física de estos hechos violentos permite a los científicos a entender mejor cómo se han esparcido las semillas de la complejidad química y bases de la vida en el espacio y el tiempo en la Vía Láctea.

"Todos los elementos pesados en el universo provienen de las explosiones de supernovas. Por ejemplo, toda la plata, níquel y cobre en la tierra e incluso en nuestros cuerpos procedían de la agonía explosiva de estrellas", dijo Steve Howell, científico del proyecto Kepler de la NASA y del K2 en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Silicon Valley, California. "La vida existe a causa de las supernovas."

"Mientras que Kepler ha dejado la puerta abierta para la observación del desarrollo de estos eventos espectaculares, el K2 la abrirá de par en par, observando decenas más de supernovas," dijo Tom Barclay, científico investigador principal y director de la oficina de observación Kepler y K2 en Ames. "Estos resultados son un preámbulo tentadora para lo que está por venir con K2!"



Desde Cerro La Silla, Chile:

RECICLAJE ESTELAR: CREACIÓN Y DESTRUCCIÓN DE ESTRELLAS

En el centro de la la gigantesca nebulosa Gum 56 la materia es reciclada en estrellas y gases una y otra vez.

(04 Sept. 2015 - ESO) En la gigantesca nebulosa Gum 56, también llamada El Camarón, se han creado estrellas a partir del gas presente en esta nebulosa, material que luego es devuelto al medio interestelar cuando las estrellas más antiguas lo expulsan gradualmente en el espacio o lo expelen de manera más drástica como explosiones de supernovas.

Imagen arriba: La gran nebulosa del Camarón en Escorpio. Esta imagen fue tomada con el telescopio MPG/ ESO de 2,2 metros en el Observatorio La Silla, en Chile, como parte del programa Cosmic Gems (Gemas Cósmicas) de ESO.

Sumergidos profundamente en esta enorme guardería estelar se encuentran tres cúmulos de calientes estrellas jóvenes (de tan sólo unos pocos millones de años de antigüedad) que brillan intensamente en luz ultravioleta. Es la luz de estas estrellas la que provoca el brillo de las nubes de gas de la nebulosa. La radiación arranca electrones de los átomos, un proceso conocido como ionización, los que al combinarse nuevamente liberan energía en forma de luz. Cada elemento químico emite luz en colores característicos y las grandes nubes de hidrógeno presentes en la nebulosa son la causa de su intenso resplandor de color rojo.

Gum 56 (también conocida como IC 4628 o por su apodo, la Nebulosa del Camarón) recibe su nombre gracias al astrónomo australiano Colin Stanley Gum, quien, en el año 1955, publicó un catálogo de las regiones H II. Las regiones H II, como Gum 56, son enormes nubes de baja densidad, que contienen una gran cantidad de hidrógeno ionizado.

Una gran parte de la ionización en Gum 56 es generada por dos estrellas tipo O, estrellas calientes de color blanco-azulado, conocidas también como gigantes azules debido a su tonalidad [1]. Este tipo de estrella es poco común en el Universo, ya que su gran masa implica que no viven por mucho tiempo. Después de sólo un millón de años aproximadamente, estas estrellas colapsarán y terminarán sus vidas como supernovas, así como muchas otras estrellas masivas de la nebulosa.

Además de las muchas estrellas de reciente formación presentes en la nebulosa, esta gran región aún se encuentra repleta de suficiente gas y polvo como para crear una generación aún más reciente de estrellas. Las regiones de la nebulosa que originan nuevas estrellas se pueden apreciar en la imagen como nubes de gran densidad. El material que forma estas nuevas estrellas incluye los restos dejados por las estrellas más masivas de una generación anterior que ya han alcanzado el fin de su vida y han expulsado su material en violentas explosiones de supernovas. De esta manera, se perpetúa el ciclo de vida y muerte estelar.

Teniendo en cuenta las dos muy inusuales gigantes azules en esta área y la intensidad de la nebulosa en longitudes de onda de radio e infrarrojas, es quizás sorprendente que esta región haya sido estudiada relativamente poco hasta ahora por los astrónomos profesionales. Gum 56 tiene un diámetro de unos 250 años luz, pero a pesar de su enorme tamaño, a menudo no es percibida por los observadores debido a su muy tenue brillo, ya que la mayor parte de la luz que emite corresponde a longitudes de onda que no son visibles para el ojo humano.

La nebulosa se encuentra a una distancia de unos 6.000 años luz de la Tierra. En el cielo puede encontrarse en la constelación de Escorpio (El Escorpión), donde posee un tamaño proyectado cuatro veces superior al tamaño de la Luna llena [2].

Esta imagen, que tan solo capta una parte de la nebulosa, fue tomada con el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros empleando la cámara Wide Field Imager (WFI) como parte del programa ESO Cosmic Gems (Gemas Cósmicas de ESO). El programa hace uso del tiempo del telescopio que no puede ser utilizado para observaciones científicas con el fin de generar imágenes de objetos interesantes, intrigantes o visualmente atractivos. Todos los datos recogidos también pueden ser útiles para fines científicos, y se ponen a disposición de los astrónomos a través del Archivo Científico de ESO.

Notas.
[1] Es importante destacar que estas estrellas están fuera del campo de visión de esta imagen en particular y no aparecen en ella.
[2] Una imagen de campo amplio de la Nebulosa del Camarón tomada por el VLT Survey Telescope fue publicada con anterioridad (eso1340a).

Imagen arriba: Carta de la constelación de Scorpius (El Escorpión). La mayor parte de las estrellas de la imagen que pueden verse a simple vista en una noche oscura están marcadas. La ubicación de la región de formación estelar llamada la Nebulosa del Camarón (IC 4628) está señalada con un círculo rojo. Esta nube parece grande, pero es muy débil y no puede verse con un telescopio pequeño. Crédito: ESO


Desde cerro Pachón, Chile:

OBSERVAN APRETADO JOYERO ESTELAR
EN EL CENTRO GALÁCTICO


Utilizando el avanzado sistema de óptica adaptiva GeMS en el telescopio de Géminis Sur, un grupo de astrónomos logró captar una hermosa imagen de una caja de joyas estelares, en una congestionada agrupación de estrellas cercanas al centro de la Vía Láctea.

(25 Junio, 2015 - Géminis) Un equipo internacional de científicos fotografiaron un cúmulo de estrellas oculto tras oscuras nubes de nuestra galaxia, donde existe una inusual densidad estelar donde las estrellas pueden chocar. "Es un poco como una mesa de billar estelar, donde la probabilidad de colisiones depende del tamaño de la mesa y del número de bolas de billar en él", dijo Francesco R. Ferraro, de la Universidad de Bolonia (Italia), uno de los miembros del equipo que utilizaron Gemini para hacer las observaciones.

Imagen arriba: Imagen en el infra-rojo cercano del cúmulo globular Liller1 obtenida con el sistema de óptica adaptiva GeMS en el telescopio de Gemini Sur, en Chile. Crédito: Gemini Observatory/AURA.

El cúmulo de estrellas, conocido como Liller 1, es un objetivo difícil de estudiar debido a su distancia y también porque se encuentra cerca del centro de la Vía Láctea (a unos 3.200 años luz de distancia de este), donde el oscurecimiento por el polvo es muy alto. La imagen es de calidad ultra nítida y sin precedentes, revelando una vasta agrupación de estrellas que el equipo de astrónomos estima podría contener una masa total de al menos 1,5 millones de soles, muy similares a los cúmulos globulares más masivos de nuestra galaxia: Omega Centauri y Terzan 5.

"A pesar de que nuestra galaxia tiene más de 200 mil millones de estrellas, hay tanto espacio vacío entre las estrellas que existen muy pocos lugares donde los soles puedan llegar a chocar", señaló el Investigador Principal Douglas Geisler, de la Universidad de Concepción (Chile). "Las congestionadas regiones centrales de hacinamiento de los cúmulos globulares, son uno de estos lugares. Nuestras observaciones confirman que, entre los cúmulos globulares, Liller 1 es uno de los mejores ambientes de nuestra galaxia para las colisiones estelares".

El equipo de Geisler se especializa en el estudio de cúmulos globulares cercanos al centro de la Vía Láctea, en tanto que el grupo de Ferraro es experto en la reducción de datos científicos de cúmulos globulares.

Ambos grupos de científicos trabajaron en conjunto para obtener observaciones detalladas y sin precedentes de Liller 1 con Gemini.

Liller 1 es una esfera apretada de estrellas conocida como un cúmulo globular. Estos orbitan en un gran halo alrededor del centro o núcleo de nuestra galaxia, la Vía Láctea, y muchos de los cúmulos globulares más cercanos son espectaculares piezas de exhibición, incluso observando a través de pequeños telescopios o binoculares. "Esto no es una de esas obras maestras, está tan oscurecida por polvo en la región central de nuestra galaxia que es casi completamente invisible en luz visible", comentó Sara Saracino, autora principal del artículo científico, de la Universidad de Bolonia. De hecho, Liller 1 se encuentra a casi 30.000 años luz de la Tierra, en una de las regiones más inaccesibles de nuestra galaxia, donde espesas nubes de polvo bloquean el paso de la luz óptica. "Sólo la radiación infrarroja puede viajar a través de estas nubes y nos entrega información directa sobre sus estrellas", comentó Emanuele Dalessandro, de la Universidad de Bolonia.

Las observaciones del apretado cúmulo estelar, fueron posibles gracias al potente sistema de óptica adaptiva del telescopio Gemini Sur, en Chile.

Una joya tecnológica llamada Sistema Multi-Conjugado de óptica adaptiva de Gemini (GeMS, por sus siglas en inglés), en combinación con la cámara para obtener imágenes de óptica adaptiva de Gemini Sur (GSAOI en sus siglas en ingles), fueron capaces de penetrar la densa niebla que rodea Liller 1 para proporcionar a los astrónomos una visión sin precedentes de sus estrellas. Esto ha sido posible gracias a la combinación de dos características específicas de GeMS: en primer lugar, la capacidad de operar en longitudes de onda en el infrarrojo cercano (especialmente en la banda K a 2,2 micrones); y segundo, la óptica adaptiva, una forma innovadora y revolucionaria para eliminar las distorsiones que la turbulenta atmósfera de la Tierra inflinge a las imágenes astronómicas.

Para compensar los efectos de la degradación de la atmósfera de la Tierra sobre las imágenes, el sistema GeMS utiliza tres estrellas naturales de guía, además de una constelación de cinco estrellas guía láser y varios espejos deformables. La corrección es tan precisa que los astrónomos obtienen imágenes de nitidez nunca antes vistas. En las mejores exposiciones en la banda-K de Liller 1, las imágenes estelares tienen una resolución angular de apenas 75 milisegundos de arco, sólo un poco mayor que el límite teórico del espejo de 8 metros de diámetro de Gemini (conocido como el límite de difracción). Esto significa que GeMS realizó correcciones ópticas casi perfectas sobre la distorsión atmosférica.

El equipo internacional de investigadores publicó los resultados en la revista especializada “The Astrophysical Journal” (artículo 152, volumen 806, número 2, 15 de junio 2015).

Las observaciones de este proyecto también incluyeron otros cúmulos globulares. Los resultados conseguidos con el primer objetivo, Liller 1, resultaron tan importantes que propiciaron el incremento de la colaboración entre ambos equipos, y actualmente están trabajando en otros cúmulos que prometen arrojar resultados científicos nuevos y emocionantes.

Antecedentes: Las colisiones estelares.

Las colisiones estelares son importantes porque pueden proporcionar la clave para entender el origen de un tipo de objetos exóticos que hasta el momento no pueden ser interpretados en términos de la evolución pasiva de estrellas individuales.

Los choques frontales en los que las estrellas se funden, mezclan su combustible nuclear y reavivan el fuego de la fusión nuclear, se cree que podría ser el origen -al menos en parte - de las llamadas Estrellas Azules Rezagadas. Pero estas colisiones también pueden involucrar sistemas binarios, con el efecto de reducir el tamaño inicial del sistema lo que provoca la interacción de los dos componentes para producir una variedad de objetos distintos, como estrellas binarias de rayos X de baja masa, púlsares de milisegundos, etc. En particular, los púlsares de milisegundos son antiguas estrellas de neutrones que fueron aceleradas nuevamente a períodos de rotación de milísegundos, como consecuencia de la acreción de masa obtenida desde una estrella compañera en un sistema binario. De hecho Liller 1 se sospecha que tiene una gran población de estos objetos exóticos. Aunque no hay observaciones directas de pulsares de milisegundos hasta ahora, se estima que existe una gran población oculta como consecuencia de la detección de una intensa emisión de rayos ? (la más intensa detectada en un cúmulo globular). Las observaciones de Gemini confirman que esto es posible.

"De hecho nuestras observaciones confirman Liller 1 como uno de los mejores “laboratorios" donde el impacto de la dinámica de los cúmulos de estrellas en la evolución estelar se puede estudiar: abre la ventana a una especie de estudio de la sociología estelar, destinado a medir el impacto de la influencia recíproca de las estrellas cuando se ven obligadas a vivir en condiciones de hacinamiento extremo y estrés". concluye Ferraro.


Desde Paranal, Chile:

CASCADA DE HIDRÓGENO SE EXPANDE POR EL ESPACIO

Como una cascada de burbujeante champaña, fotografían como el gas de hidrógeno se derrama hacia el vacío del espacio.

(29 Mayo, 2015 - eso) En la región más brillante de la nebulosa RCW 34, un grupo de estrellas jóvenes calientan el gas de hidrógeno, haciendo que se expanda a través de la nebulosa, hacia un ambiente más frío. Cuando el hidrógeno calentado alcanza sus límites, se derrama hacia el vacío, como el contenido de una botella de champán descorchada — de hecho, este proceso se conoce como "flujo de champán".

Imagen arriba: Esta colorida nube de gas, llamada RCW 34, está situada en la constelación Austral de Vela (las velas) y es un lugar en el que están formándose estrellas. La zona más brillante de la nebula, arriba en la foto, está iluminada por la estrella V391 Velorum, una estrella supergigante azul. Esta imagen fue tomada con el instrumento FORS, instalado en el Very Large Telescope de ESO, en el norte de Chile. Crédito: ESO.

Esta nueva imagen del VLT (Very Large Telescope) de ESO, en Chile, muestra una espectacular y brillante nube roja de gas de hidrógeno detrás de una colección de estrellas azules en primer plano. Dentro de RCW 34 — ubicada a 22 mil años luz de distancia en la austral constelación de Vela — en la región más brillante de la nube, se esconde un grupo de estrellas masivas recién formadas [1]. Estas estrellas tienen un efecto dramático en la nebulosa. El gas expuesto a la fuerte radiación ultravioleta — como ocurre en el corazón de esta nebulosa — se ioniza, lo que significa que los electrones han escapado de los átomos de hidrógeno.

El hidrógeno es un tesoro para quienes fotografían el cosmos porque refulge con fuerza con el característico color rojo que distingue a muchas nebulosas y permite crear bellas imágenes con extrañas formas. También es la materia prima de impactantes fenómenos tales como el flujo de champán. Pero el hidrógeno ionizado también tiene una importante función astronómica: es un indicador de regiones de formación estelar. Las estrellas nacen a partir de nubes de gas que colapsan y, por lo tanto, son abundantes en regiones con grandes cantidades de este gas, como RCW 34. Esto hace que esta nebulosa sea particularmente interesante para los astrónomos que estudian el nacimiento y la evolución estelar.

Las grandes cantidades de polvo que hay en el interior de la nebulosa bloquean la vista de los procesos que tienen lugar en las maternidades estelares, enterradas profundamente en estas nubes. RCW 34 se caracteriza por tener un nivel de extinción (opacidad) extremadamente alta, lo que significa que casi la totalidad de la luz visible de esta región es absorbida antes de que llegue a la Tierra. A pesar de no poder verla directamente, los astrónomos pueden utilizar telescopios infrarrojos, mirar a través del polvo y estudiar los nidos de estrellas embebidos en la nébula.

Mirando más allá, el color rojo revela que hay un montón de estrellas jóvenes en esta región con masas de tan sólo una fracción de la del Sol. Estas parecen agruparse alrededor de las estrellas más viejas y más masivas que se encuentran en la región central, mientras que sólo unas pocas se encuentran en las afueras. Esta distribución ha llevado a los astrónomos a creer que ha habido diferentes episodios de formación estelar dentro de la nube. Tres gigantescas estrellas se formaron en el primer evento que luego desencadenó la formación de las estrellas menos masivas de sus proximidades [2].

Esta imagen utiliza datos del instrumento FORS (FOcal Reducer and low dispersion Spectrograph), instalado en el VLT, y fueron obtenidos como parte del programa Joyas Cósmicas de ESO [3].

Notas
[1] RCW 34 también es conocida como Gum 19 y está centrada en la brillante estrella joven llamada V391 Velorum, una supergigante azul.

[2] Las estrellas brillantes más masivas tienen una vida corta (medida en millones de años), pero las menos masivas tienen vidas más largas que la edad actual del Universo.

[3] El programa Joyas Cósmicas de ESO una iniciativa de divulgación que pretende producir imágenes de objetos interesantes, enigmáticos o visualmente atractivos utilizando telescopios de ESO, con un fin educativo y divulgativo. El programa hace uso de tiempo de telescopio que no puede utilizarse para observaciones científicas. Todos los datos obtenidos también están disponibles para posibles aplicaciones científicas y se ponen a disposición de los astrónomos a través de los archivos científicos de ESO.


Desde Chile:

DESCUBREN MOLÉCULAS ORGÁNICAS EN SISTEMA ESTELAR EN FORMACIÓN

Estos indicios sugieren que los cimientos de la química de la vida son universales.

(13 Abril, 2015 - ESO/CA) Por primera vez, un equipo de astrónomos ha detectado la presencia de moléculas orgánicas complejas (con átomos de carbono, los componentes esenciales para la construcción de la vida) en un disco protoplanetario alrededor de una joven estrella. El descubrimiento, hecho con el conjunto de radiotelescopios ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) de San Pedro de Atacama, Chile, reafirma que las condiciones que dieron lugar al nacimiento de la Tierra y el Sol no son únicas en el universo. Los resultados se publicaron en la revista Nature del 09 de abril de 2015.

Imagen arriba: Ilustración del disco protoplanetario que rodea a la joven estrella MWC 480 en Tauro. ALMA ha detectado cianuro de metilo (CH3CN), una molécula orgánica compleja, en los confines del disco, en la región donde se cree que se forman los cometas. Esta sería una prueba más de que la química orgánica compleja, así como las condiciones iniciales necesarias para la vida, son universales. Crédito: B. Saxton (NRAO/AUI/NSF).

Las nuevas observaciones de ALMA revelan que el disco protoplanetario que rodea a la joven estrella MWC 480 [1] contiene grandes cantidades de cianuro de metilo (CH3CN), una molécula compleja basada en el carbono. Hay suficiente cianuro de metilo alrededor de MWC 480 como para llenar todos los océanos de la Tierra.

Tanto esta molécula como su pariente más simple, el ácido cianhídrico (HCN), fueron encontradas en los fríos confines del disco recién formado de la estrella, en una región que los astrónomos creen análoga a la del cinturón de Kuiper — el reino de los planetesimales helados y de los cometas en nuestro propio Sistema Solar, más allá de Neptuno.

Los cometas conservan, desde el periodo en que se formaron los planetas, la información original de la química temprana del Sistema Solar. Se cree que los cometas y los asteroides del Sistema Solar exterior enriquecieron al joven planeta Tierra con agua y moléculas orgánicas, ayudando a preparar la etapa en la que se desarrollaría la vida primigenia.

"Los estudios de cometas y asteroides muestran que la nebulosa solar que generó al Sol y los planetas era rica en agua y compuestos orgánicos complejos", señala Karin Öberg, astrónoma del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica de Cambridge, Massachusetts (EE.UU.) y autora principal del nuevo artículo.

"Ahora tenemos aún más evidencias de que esta misma química existe en otras partes del universo, en las regiones que podrían formar sistemas solares no muy distintos al nuestro". Öberg señala que esto resulta especialmente interesante, dado que las moléculas que se encuentran en MWC 480 también se encuentran en concentraciones similares en los cometas del Sistema Solar.

La estrella MWC 480, que tiene aproximadamente dos veces la masa del Sol, está a unos 455 años luz, en la región de formación estelar de Tauro. Su disco circundante está en las primeras etapas de desarrollo — es decir, recientemente ha empezado a condensarse a partir de una fría y oscura nebulosa de gas y polvo. Estudios llevados a cabo con ALMA y otros telescopios han llegado a detectar signos evidentes de formación planetaria en este disco, aunque observaciones de mayor resolución podrían revelar estructuras similares a las de HL Tauri, que es de una edad similar.

Desde hace un tiempo, los astrónomos saben que las oscuras y frías nubes interestelares son eficientes fábricas de moléculas orgánicas complejas, incluyendo a un grupo de moléculas conocidas como cianuros. Los cianuros y, en concreto, el cianuro de metilo, son importantes porque contienen enlaces carbono–nitrógeno: estos enlaces son esenciales para la formación de los aminoácidos, son la base para la creación de las proteínas y constituyen los componentes esenciales para la construcción de la vida.

Sin embargo, hasta ahora no estaba muy claro si estas mismas moléculas orgánicas complejas se forman y sobreviven de forma habitual en el ambiente energético de un sistema solar en formación, donde los choques y la radiación pueden romper fácilmente los enlaces químicos.

Gracias a la notable capacidad de ALMA [2], los astrónomos han podido comprobar, en las últimas observaciones, que estas moléculas no sólo sobreviven, sino que prosperan.

Y lo más importante: las moléculas detectadas por ALMA son mucho más abundantes que las halladas en las nubes interestelares. Esto revela a los astrónomos que los discos protoplanetarios son muy eficientes en la formación de moléculas orgánicas complejas y que son capaces de formarlas en escalas de tiempo relativamente cortas [3].

Dado que este sistema continúa evolucionando, los astrónomos especulan que es probable que las moléculas orgánicas, protegidas y a salvo en el interior de cometas, sean transportadas desde las frías regiones donde fueron encontradas a entornos más cálidos y favorables para la vida, en el interior del sistema de MWC 480.

"Gracias al estudio de exoplanetas, sabemos que el Sistema Solar no es el único que tiene tantos planetas o el único que cuenta con abundancia de agua", concluye Öberg. "Ahora sabemos que tampoco somos únicos en cuanto a nuestra química orgánica. Una vez más, hemos aprendido que no somos especiales. Desde el punto de vista de la vida en el universo, es una buena noticia".

Notas
[1] Esta estrella solo tiene alrededor de un millón de años. En comparación, el Sol tiene más de 4.000 millones de años. El nombre MWC 480 se refiere al Catálogo del Monte Wilson de estrellas de tipo B y A con líneas de hidrógeno brillantes en su espectros.

[2] ALMA es capaz de detectar la débil radiación en el rango de las ondas milimétricas que emiten las moléculas en el espacio. Para estas últimas observaciones, los astrónomos utilizaron solo una parte de las 66 antenas de ALMA, cuando el telescopio estaba en su configuración de más baja resolución. Estudios posteriores de este y otros discos protoplanetarios con ALMA con todas sus capacidades, revelarán detalles adicionales sobre la evolución química y estructural de estrellas y planetas.
Más información del observatorio ALMA.

[3] Esta rápida formación es esencial para dejar atrás las fuerzas que, de lo contrario, destruirían las moléculas. Además, estas moléculas fueron detectadas en una parte relativamente tranquila del disco, a una distancia de, aproximadamente, entre 4.500 y 15.000 millones de kilómetros de la estrella central. Aunque para los estándares del Sistema Solar parezca una distancia muy grande, en dimensiones a escala con respecto a MWC 480, hablaríamos exactamente de la zona de formación de cometas.

Información adicional
Este trabajo de investigación se presentó en un artículo científico titulado “The Cometary Composition of a Protoplanetary Disk as Revealed by Complex Cyanides”, por K.I. Öberg et al., que aparece en la revista Nature del 9 de abril de 2015.


Desde Chile:

NOVA 1670 HABRÍA SIDO UN CHOQUE DE ESTRELLAS

Observaciones de APEX ayudan a desentrañar el misterio de la Nova Cisne/Vulpeculae 1670, una enigmática explosión ocurrida en el siglo XVII.

(02 Abril. 2015 - ESO/CA) Nuevas observaciones, llevadas a cabo con APEX, desde el desierto de Atacama en Chile, y otros telescopios, revelan que la estrella que los astrónomos europeos vieron aparecer en el cielo en 1670 no era una nova corriente, sino el producto de un tipo de colisión estelar mucho más excepcional y violento. Fue lo suficientemente espectacular como para verse fácilmente a simple vista durante su primer estallido, pero los rastros que dejó son tan débiles que ha sido necesario utilizar telescopios submilimétricos para llevar a cabo un meticuloso análisis que, finalmente, pudiera despejar el misterio 345 años después. Los resultados aparecieron en la revista Nature en línea el 23 de marzo de 2015.

Imagen: Los restos de la nova de 1670. Para crear la imagen, se han combinado imágenes obtenidas en el rango visible con el telescopio Gemini; un mapa submilimétrico en el que se muestra el polvo, obtenido con SMA; y, finalmente, un mapa de la emisión molecular obtenido por APEX y el SMA. (Haga click en la imagen para agrandar). Crédito: ESO.

Algunos de los más grandes astrónomos del siglo XVII, incluyendo a Hevelius — el padre de la cartografía lunar — y a Cassini, documentaron cuidadosamente, en el año 1670, la aparición de una nueva estrella en el cielo. Hevelius la describió como una nova “sub capite Cygni” (una nueva estrella debajo de la cabeza del cisne) pero actualmente los astrónomos la conocen por el nombre de Nova Vulpeculae 1670 [1]. Los relatos históricos sobre novas son escasos y de gran interés para los astrónomos actuales. Se afirma que la Nova Vul 1670 es la nova registrada más antigua y más débil recuperada con posterioridad.

El autor principal de este Nuevo estudio, Tomasz Kaminski (ESO e Instituto Max Planck de Radioastronomía, Bonn, Alemania), explica: "durante muchos años se creyó que este objeto era una nova, pero cuanto más se ha estudiado menos parecía una nova ordinaria — o cualquier otro tipo de explosión de una estrella".

Cuando apareció por primera vez, Nova Vul 1670 era fácilmente visible a simple vista y, durante los dos años siguientes, fue variando su brillo. Luego desapareció y reapareció dos veces, antes de desaparecer para siempre. Pese a que está muy bien documentada para su época, los astrónomos de entonces carecían del equipo necesario para resolver el enigma sobre el peculiar comportamiento de la presunta nova.

Durante el siglo XX, los astrónomos llegaron a comprender que la mayoría de las novas podrían explicarse como estrellas binarias cercanas donde una de ellas explota y “se dan a la fuga”. Esas novas aparecían, brillaban y luego desaparecían lentamente, entonces Nova Vul 1670 no encajaba en este modelo y seguía siendo un misterio.

Pese a la creciente capacidad tecnológica de los telescopios, se creyó durante mucho tiempo que este evento no había dejado ningún rastro, y hubo que esperar hasta la década de 1980 para que un equipo de astrónomos detectara una débil nebulosa alrededor de la zona en la que, supuestamente, debían estar los restos de la estrella. Pero, aunque estas observaciones ofrecieron una tentadora conexión con el avistamiento de 1670, no lograron arrojar nueva luz sobre la verdadera naturaleza del evento presenciado en los cielos de Europa hace más de trescientos años.

Tomasz Kaminski continúa la historia: "ahora hemos sondeado la zona en longitudes de onda de radio y submilimétricas. Hemos encontrado que los alrededores del remanente están bañados por un gas frío, rico en moléculas, con una composición química muy inusual".

Además de APEX, el equipo utilizó el Submillimeter Array (SMA) y el radio telescopio Effelsberg para conocer la composición química y medir las proporciones de diferentes isótopos del gas. Uniendo todos estos datos, lograron crear un informe muy detallado de la composición de la zona, lo cual permitió evaluar de dónde podría provenir esta materia.

Kaminski y su equipo descubrió que la masa del material frío remanente era demasiado extensa para ser el producto de la explosión de una nova y, además, las proporciones de isótopos medidas por el equipo alrededor de Nova Vul 1670 eran diferentes a las que se esperan de una nova común. Pero si no fue una nova común, entonces ¿qué fue?

La respuesta es que en realidad se trató de una espectacular colisión entre dos estrellas, que resulta más brillante que una nova, pero menos que una supernova, produciendo algo denominado nova roja luminosa. Se trata de eventos excepcionales en los que las estrellas estallan debido a una fusión con otra estrella, arrojando al espacio el material que anteriormente contenían en su interior y dejando tan sólo un débil remanente rodeado de un ambiente fresco, rico en moléculas y polvo. Esta nueva clasificación de estrellas explosivas, recientemente aceptada, encaja casi a la perfección en el perfil de Nova Vul 1670.

El coautor de este trabajo, Karl Menten (Instituto Max Planck de Radioastronomía, Bonn, Alemania) concluye: "los descubrimientos de este tipo son los más divertidos: ¡los que son totalmente inesperados!".

Imagen arriba: Mapa celeste antiguo que indica la posición de la estrella nova (marcada en rojo) que apareció en el año 1670, fue documentado por el famoso astrónomo Hevelius y publicado en la revista Philosophical Transactions por la Royal Society en Inglaterra.

Notas
[1] Este objeto se encuentra dentro de los límites de la moderna constelación de Vulpecula (el zorro), justo al otro lado de la frontera de Cygnus (el cisne). A menudo también se denomina Nova Vul 1670 y CK Vulpeculae, su nombre como estrella variable.



Gran descubrimiento:

ESTRELLAS PREPARAN GRAN EXPLOSIÓN

Descubren en el interior de una extraña nebulosa, a dos estrellas que estallarán como supernovas.

(09 feb. 2015 - ESO/CA) Utilizando telescopios de ESO en Chile y telescopios instalados en las Islas Canarias, un equipo de astrónomos ha identificado a dos estrellas enanas blancas que se orbitan mutuamente en el corazón de la nebulosa planetaria Henize 2-428. Se espera que las dos estrellas vayan acercándose lentamente para terminar fusionándose en unos 700 millones de años. La unión de ambas estrellas iniciará una enorme explosión de supernova. Los resultados aparecerán en la revista Nature el 09 de febrero de 2015.

El equipo de astrónomos, liderado por M. Santander-García (Observatorio Astronómico Nacional, IGN; Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (CSIC), España), ha descubierto una pareja de estrellas enanas blancas — restos estelares muy pequeños y extremadamente densos — muy cercanas la una a la otra y con una masa total de aproximadamente 1,8 veces la masa del Sol. Esta es la pareja más masiva de este tipo encontrada hasta ahora [1] y cuando estas dos estrellas se fusionen en el futuro crearán una explosión termonuclear descontrolada que acabará como una supernova de tipo Ia [2].

Imagen: La extraña nebulosa planetaria Henize2-428 en Aquila vista con el Very Large Telescope de ESO, del Observatorio Paranal (Chile). En el corazón de esta colorida nebulosa se encuentran dos estrellas enanas blancas, cada una con una masa un poco menor que la del Sol, que se acercan lentamente y acabarán fusionándose dentro de unos 700 millones de años. Este evento creará una deslumbrante supernova de tipo Ia, destruyendo las dos estrellas y creando nuevos elementos. Crédito: ESO.

El equipo que encontró esta pareja se disponía a tratar de resolver un problema diferente. Querían averiguar cómo algunas estrellas producen nebulosas asimétricas con extrañas formas en las últimas etapas de sus vidas. Uno de los objetos que estudiaban era la inusual nebulosa planetaria [3] conocida como Henize 2-428.

Imagen: La ilustración artística muestra la parte central de la nebulosa planetaria Henize 2-428. El núcleo de este objeto único consta de dos estrellas enanas blancas, cada una con una masa un poco menor que la del Sol. Se espera que las dos estrellas vayan acercándose lentamente cada vez más y acaben fusionándose dentro de unos 700 millones de años generando una supernova tipo Ia.

"Cuando observamos la estrella central de este objeto con el Very Large Telescope de ESO, encontramos, no una, sino dos estrellas en el corazón de esta brillante nube extrañamente torcida", afirma el coautor Henri Boffin, de ESO.

Esto apoya la teoría de que la presencia de estrellas centrales dobles puede explicar las extrañas formas de algunas de estas nebulosas. Pero lo que descubrieron después era mucho más interesante.

"Posteriores observaciones llevadas a cabo con telescopios en las Islas Canarias nos permitieron determinar la órbita de ambas estrellas y deducir tanto sus masas como la distancia que las separa. Entonces fue cuando nos llevamos la mayor sorpresa", informa Romano Corradi, otro de los autores del estudio e investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC, Tenerife).

Descubrieron que cada una de las estrellas tiene una masa ligeramente menor que la del Sol y que se orbitan mutuamente cada cuatro horas. Están lo suficientemente cerca la una de la otra como para que, según la teoría de Einstein de la relatividad general, vayan acercándose cada vez más, creciendo en espiral debido a la emisión de ondas gravitacionales, antes de acabar fusionándose en una sola estrella en unos 700 millones de años.

La estrella resultante será tan masiva que nada podrá impedir que colapse sobre sí misma y, posteriormente, explote como una supernova. "Hasta ahora, la formación de supernovas de tipo Ia por la fusión de dos enanas blancas era puramente teórica", explica David Jones, coautor del artículo que, en el momento en que se obtuvieron los datos, trabajaba como ESO Fellow. "¡Estas estrellas en Henize 2-428 son auténticas!".

"Es un sistema sumamente enigmático", concluye Santander. "Tendrá repercusiones importantes para el estudio de supernovas de tipo Ia, que se utilizan para medir distancias astronómicas y fueron clave para descubrir que la expansión del universo se está acelerando debido a la energía oscura".

Notas
[1] El límite de Chandrasekhar es la masa más grande que una estrella enana blanca puede tener sin alcanzar el colapso gravitacional. Tiene un valor de cerca de 1,4 veces la masa del Sol.
[2] Las supernovas de tipo Ia se producen cuando una estrella enana blanca adquiere masa adicional — por acreción de una compañera estelar o por fusión con otra enana blanca. Una vez que la masa supera el límite de Chandrasekhar, la estrella pierde su capacidad de sostenerse y empieza a contraerse. Esto aumenta la temperatura y se produce una reacción nuclear descontrolada que hace que la estrella vuele en pedazos.
[3] Las nebulosas planetarias no tienen nada que ver con los planetas. El nombre surgió en el siglo XVIII debido a que algunos de estos objetos se parecían a los discos de los planetas distantes vistos a través de pequeños telescopios.


Los mejores deseos:

SALUDOS CÓSMICOS DE NAVIDAD

Nada más apropiado que un saludo navideño con la imagen de los remanentes de una supernova, el fenómeno cósmico donde se crean los elementos que forman nuestro mundo.

(24 Dic. 2014 - ESA/CA) La Agencia Espacial Europea ha publicado como saludo navideño esta impresionante imagen de los remanentes de una estrella que estalló como supernova el año 185 en la constelación de Centauro.

Imagen: Remanente de supernova RCW 86 en Centauro. La imagen combina los datos recogidos en la banda de los rayos X por los observatorios espaciales XMM-Newton de la ESA y Chandra de la NASA (representados en azul y en verde) con las observaciones en el infrarrojo de los telescopios espaciales Spitzer y WISE de la NASA (en amarillo y rojo). Crédito: ESA.

La mayoría de los fenómenos cósmicos se producen a lo largo de miles de años, haciendo imposible estudiar su evolución en una escala de tiempo humano. Las supernovas son la gran excepción, ya que estas potentes explosiones hacen que una estrella brille tanto como toda una galaxia durante varios días.

Aunque las explosiones de supernova son muy poco frecuentes – sólo se producen unas pocas cada siglo en una galaxia convencional – se pueden llegar a observar a simple vista si se producen lo suficientemente cerca de nuestro planeta. De hecho, cuando se descubrieron se pensaba que se trataban de nuevas estrellas – ‘nova’ significa ‘nuevo’ en latín.

Los astrónomos empezaron a estudiar las supernovas mucho antes de que se desarrollase una teoría que las relacionase con explosiones estelares, ya entrado el siglo XX. La primera observación de la que se tiene constancia se remonta al año 185 de nuestra era, cuando los astrónomos chinos descubrieron una ‘estrella invitada’ que permaneció visible durante varios meses cerca de las estrellas Alfa y Beta Centauri.

La materia expulsada durante las explosiones de supernova arrastra el polvo y el gas de su entorno, creando pintorescas envolturas gaseosas que permanecen visibles durante mucho tiempo. Los astrónomos piensan que el objeto que se muestra en esta imagen, el remanente de supernova RCW 86, es todo lo que queda de aquella explosión descubierta en el año 185.

Durante el estallido de las supernovas se crean la mayor parte de los elementos que conforman nuestro mundo y a nosotros mismos. Estos son repartidos por la explosión a sus alrededores, enriqueciendo con materiales pesados el espacio interestelar, lo que posteriormente puede conducir a la formación de otras estrellas con sistemas planetarios.

Los tonos azules y verdes en los bordes de la burbuja representan las emisiones en rayos X del gas calentado a millones de grados por las ondas de choque generadas por la explosión. El color rojo difuso muestra las emisiones en el infrarrojo del polvo caliente que compone el medio interestelar en el entorno de RCW 86. Los puntos amarillos que salpican la imagen se corresponden con jóvenes estrellas que brillan con intensidad en la banda del infrarrojo.

El remanente de supernova RCW 86 se encuentra a unos 8.000 años luz de nuestro planeta. Esta imagen fue publicada por primera vez en 2011.


Microondas:

ASTRÓNOMOS CHILENOS DESCUBREN ESTRELLA MASIVA CON DISCO

Confirman que les estrellas masivas también pueden tener discos de acreción.

(21 Nov., 2014 - ALMA) Un equipo de astrónomos chilenos utilizando ALMA descubrieron que el chorro supersónico y el disco de acreción sobreviven a los efectos destructivos de la radiación ultravioleta que acompaña el nacimiento de una estrella masiva. El hallazgo rebate teorías anteriores, mostrando el primer ejemplo observacional donde coexisten simultáneamente un chorro supersónico, un disco de acreción y gas ionizado. La investigación acaba de ser publicada en The Astrophysical Journal.

Las estrellas masivas emiten mucha radiación ultravioleta. Dicha radiación destruye las moléculas y el polvo que la rodean generando gas ionizado, lo que a su vez dificulta el proceso de crecimiento de la estrella. Es por este motivo que las teorías sugerían que el modelo de nacimiento de una estrella pequeña a través de un disco protoplanetario de gas y polvo no era aplicable a las estrellas de alta masa. Sin embargo, esta nueva investigación va en la línea contraria..

Imagen en el infrarrojo cercano de G345.4938+01.4677 obtenida por el proyecto VVV con el telescopio VISTA en el observatorio de Cerro Paranal. En la esquina inferior izquierda se muestra un acercamiento a la zona central donde se aprecia la cavidad excavada por el chorro. En el centro de la imagen, la estrella joven de alta masa aparece como un pequeño y débil punto rojo.

El tercer gran hito es el hallazgo de gas molecular y polvo rotando alrededor de la estrella masiva. Este descubrimiento extiende la observación de discos protoplanetarios al régimen de alta masa, en que la dinámica está dominada por la masa del disco y no de la estrella central. Si bien se estima que hay 56 masas solares en el disco, comparados con 15 masas solares en la estrella central, la rotación del disco está perfectamente alineada con el chorro de gas ionizado, sugiriendo que el chorro de gas supersónico está siendo acelerado y alineado desde un disco de acreción.

Vea la noticia completa.



Rayos X:

DOS ESTRELLAS DE NEUTRONES

Observan con rayos X dos estrellas de neutrones juntas.

(05 Sept., 2014 - ESA) Las estrellas masivas ponen fin a sus días explotando como supernovas y liberando liberando grandes cantidades de materia y energía. Todo lo que queda finalmente de ellas es un pequeño remanente extremadamente denso: una estrella de neutrones del tamaño de una ciudad o un agujero negro.

Imagen: Dos estrellas de neutrones juntas, una con un débil campo magnético se puede distinguir como una mancha azul en el centro de la nebulosa Kesteven 79 y la otra es el potente magnestar 3XMM J185246.6+003317, que vemos abajo en la imagen. Están ubicadas en la dirección del límite entre las constelaciones de Aquila y Serpens Cauda (18h51m48s; 00°10'35").
La imagen, fue tomada utilizando un instrumento sensible a los rayos X, la cámara EPIC MOS de XMM-Newton. Como esta luz es invisible al ojo humano. Para poder apreciar su forma y constitución se la han asignado colores visibles a las diversas longitudes de onda de rayos X (expresadas en kilo electronvoltios). Esta imagen es una composición de los resultados de 15 observaciones realizadas entre los años 2004 y 2009. La imagen combina los datos recogidos en las bandas de energía de 0.3 a 1.2 keV (en color rojo), de 1.2 a 2 keV (en verde) y de 2 a 7 keV (en azul).

Las estrellas de neutrones se presentan de diversas formas, en función de su edad, la intensidad del campo magnético confinado bajo su superficie o la presencia de otras estrellas en sus alrededores. Los telescopios de rayos X, como XMM-Newton, pueden estudiar los procesos energéticos que tienen lugar en el entorno de las estrellas de neutrones.

Esta imagen muestra dos estrellas de neutrones muy diferentes, observadas en la misma región del firmamento por XMM-Newton. La burbuja verde y rosa que domina la imagen es Kesteven 79, los restos de una explosión de supernova ubicados a unos 23.000 años luz de nuestro planeta.

Al estudiar las propiedades del gas caliente de Kesteven 79, los astrónomos calculan que tiene unos 5.000 o 7.000 años. Teniendo en cuenta el tiempo que ha tardado su luz en llegar hasta nosotros, esto significaría que la supernova explotó hace unos 30.000 años. La explosión formó una joven estrella de neutrones con un débil campo magnético, que se puede distinguir como una mancha azul en el centro de Kesteven 79.

Un poco más abajo se puede apreciar un borrón azul que se corresponde con una estrella de neutrones con un campo magnético extremadamente intenso, lo que se conoce como un magnetar. Los astrónomos descubrieron este magnetar, bautizado como 3XMM J185246.6+003317, en 2013 al analizar las fotografías de la región tomadas entre los años 2008 y 2009. Tras el hallazgo, buscaron indicios en las imágenes tomadas antes del año 2008, pero no encontraron ni rastro del magnetar. Esto sugiere que el descubrimiento coincidió con una explosión de rayos X, posiblemente provocada por un cambio drástico en la estructura del campo magnético del magnetar.

La estrella de neutrones en el centro de los restos de la supernova es relativamente reciente, pero el magnetar se formó hace aproximadamente un millón de años. Esta gran diferencia de edad sugiere que el magnetar se formó mucho antes que la explosión que dio lugar a Kesteven 79.


Rayos Gama:

ESTUDIAN SUPERNOVA EN LA OSA MAYOR

Confirman que supernovas tipo Ia, se originan en estrellas enanas blancas.

(03 Sept., 2014 - ESA) Utilizando el telescopio espacial Integral de rayos gamma, de la ESA, un equipo de astrónomos han demostrado que los restos de estrellas del tipo enana blanca pueden reactivarse y estallar como supernovas. El hallazgo se produce tras la primera detección, en rayos gamma, de elementos radioactivos creados en una de estas explosiones.

Imagen: Secuencia de dibujos que muestra los pasos previos y posteriores a la explosión de una supernova Ia:
1. Una enana blanca, restos de una estrella que contiene hasta 1,4 veces la masa del Sol comprimida en un volumen de aproximadamente el mismo tamaño que la Tierra, atrae materia de una estrella compañera cercana.
2. Las mediciones del Integral sugieren que un cinturón de gas de la estrella compañera se acumula alrededor del ecuador de la enana blanca.
3 y 4. Este cinturón detona y desencadena la explosión interna que se convierte en la supernova.
5. El material procedente de la explosión se expande.
6. La supernova se hace transparente a los rayos gamma.

Hay diversos tipos de explosiones estelares o supernovas, dependiendo de cual sea la estrella que la originó. Uno de estos, bautizado como supernova Ia -SN Ia- se caracteriza por la presencia de cobalto, magnesio y silicio en su espectro, y en su particular curva de luz, correspondería a la conflagración de una estrella enana blanca, lo que queda después que una estrella como el Sol termine de gastar su combustible nuclear y colapse en un compacto objeto del tamaño de la Tierra.

Se supone que la explosión se produce cuando la enana blanca queda muy cerca de otra estrella e interacciona con su esta atrayendo parte sus gases. Sin embargo hasta ahora nunca se había tenido pruebas definitivas de la participación de las enanas blancas en las explosiones de supernova. La pista, en este caso, ha sido la detección de núcleos radioactivos creados, por fusión termonuclear, durante la explosión de una estrella enana blanca.

"Integral es perfectamente capaz de detectar la firma química de la fusión, pero hemos tenido que esperar más de diez años para cazar una supernova cercana, en una oportunidad de las que se presentan una vez en la vida", dice Eugene Churazov, del Instituto de Investigación Espacial (IKI) en Moscú, Rusia, y el Instituto Max Planck de Astrofísica en Garching, Alemania.

Aunque las supernovas de tipo Ia deben de ser frecuentes en el universo, si se considera una única galaxia la frecuencia es de una supernova cada pocos cientos de años.

La supernova SN2014J, en la galaxia vecina M82 Integral dió la oportunidad el 21 de enero de 2014, de observar una SN Ia cercana, luego que fuese descubierta supernova de tipo Ia por un grupo de estudiantes del observatorio universitario de Mill Hill, del University College London, Reino Unido -después llamada SN2014J- en la galaxia vecina M82 a 11,5 millones de años luz de la Tierra.

La teoría de estas explosiones predice que el carbono y el oxígeno de una enana blanca deberían fusionarse, durante la explosión, en níquel radioactivo. Este níquel debería desintegrarse rápidamente en cobalto radioactivo, que a su vez debería decaer, en un periodo de tiempo algo más largo, en hierro estable.

SN2014J es la supernova de este tipo más cercana detectada desde 1986. Esta relativa cercanía del fenómeno permitió a Integral ver los rayos gamma que emiten los elementos durante la desintegración radiactiva. Durante la semana siguiente al descubrimiento de la supernova, se diseñó y aprobó un plan de observación para Integral, un observatorio orbital europeo que observa el universo en rayos Gama.

Estudiando con Integral las secuelas de la explosión de supernova los investigadores buscaron la firma de la desintegración del cobalto, y no solo la encontraron, sino que las cantidades coincidían exactamente con las predichas por los modelos.

"Los espectros obtenidos con Integral 50 días después de la explosión se ajustan de forma excelente a lo que esperábamos medir de la desintegración del cobalto en los restos de una enana blanca", dice Churazov, primer autor de una publicación, en la revistaNature, que describe este trabajo.

Ahora que la teoría está confirmada, otros astrónomos podrán adentrarse en los detalles del proceso. En concreto estudiarán, para empezar, cuál es el detonante de la explosión de la enana blanca.

Imagen arriba: Imagen compuesta del Hubble que muestra la supernova SN2014J en la luz visible, obtenida con la Wide Field Camera 3 del Hubble, superpuesta sobre un mosaico de toda la galaxia M 82 tomada en 2006 con la Cámara Avanzada para Inspecciones del Hubble.

La galaxia espiral M 82, con magnitud aparente de 8,2 queda cerca de la declinación +70°, en los cielos del hemisferio norte. En el límite boreal de la constelación Osa Mayor.


Desde La Silla:

FORMACIÓN ESTELAR EN CARINA

Espectacular región de formación estelar en Carina.

(21 de Agosto de 2014 - ESO) Utilizando Wide Field Imager (WFI) emplazado en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros del Observatorio La Silla de ESO en Chile, astrónomos han observado dos regiones de intensa formación estelar en la zona sur de la Vía Láctea. La primera, a la izquierda de la fotografía, se encuentra dominada por el cúmulo estelar NGC 3603, situado a 20.000 años luz de distancia, en el brazo espiral de Carina-Sagitario en nuestra galaxia, la Vía Láctea. El segundo objeto, a la derecha, es una acumulación de nubes de gas resplandeciente conocido como NGC 3576, ubicado a la mitad de la distancia a la Tierra.

Imagen: Mosaico de imágenes del Wide Field Imager (WFI), muestra dos regiones de intensa formación estelar, el cúmulo estelar NGC 3603 y a la derecha, una acumulación de nubes de gas resplandeciente conocida como NGC 3576, ubicada a 9 mil años luz de la Tierra. Crédito: ESO/G. Beccari. (Haga click en la imagen para agrandar.)

El NGC 3603 es un cúmulo estelar extremadamente brillante, conocido por tener la mayor concentración de estrellas masivas descubiertas hasta ahora en nuestra galaxia. En la parte central se puede observar un sistema estelar múltiple Wolf–Rayet, conocido como HD 97950.

Las estrellas Wolf-Rayet se encuentran en una avanzada fase de evolución estelar, con dimensiones que comienzan en unas 20 veces la masa del Sol. Sin embargo, a pesar de su gran magnitud, las estrellas Wolf–Rayet se desprenden de una cantidad considerable de su materia, debido a la acción de intensos vientos estelares que expulsan el material de su superficie hacia el espacio a siete millones de kilómetros por hora, una pérdida de peso de proporciones cósmicas.

NGC 3603 se localiza en una zona de formación estelar muy activa. Las estrellas nacen en regiones oscuras y polvorientas del espacio, en su mayoría fuera del alcance de la vista. Pero a medida que las jóvenes estrellas comienzan gradualmente a brillar y logran disipar las capas de material que las rodea, se hacen visibles y crean nubes con un intenso resplandor en la materia circundante conocidas como regiones HII. Las regiones HII se iluminan debido a la interacción de la radiación ultravioleta emitida por las jóvenes y brillantes estrellas, las que se encuentran a altas temperaturas, con las nubes de gas de hidrógeno. Estas regiones pueden medir varios cientos de años-luz de diámetro, y la que rodea al NGC 3603 se distingue por ser la más masiva en nuestra galaxia.

El cúmulo fue observado por primera vez por John Herschel, el 14 de marzo de 1834, durante su expedición de tres años dedicada al estudio sistemático de los cielos australes cercanos a Ciudad del Cabo. El mismo lo describió como un objeto notable y pensó que podría haberse tratado de un cúmulo globular. Estudios posteriores mostraron que no era un antiguo sistema globular, sino un joven cúmulo abierto, uno de los más poblados conocidos a la fecha.

La nebulosa NGC 3576, a la derecha de la imagen, también se sitúa en el brazo espiral de Carina-Sagitario de la Vía Láctea. Pero se encuentra sólo a unos 9.000 años luz de la Tierra (mucho más cerca que el NGC 3603, sin embargo, se pueden apreciar uno al lado del otro en el cielo).

El NGC 3576 se destaca por la presencia de dos grandes objetos curvos que se asemejan a los ensortijados cuernos de un carnero. Estos extraños filamentos son el resultado de los vientos estelares provenientes de las calientes y jóvenes estrellas en las regiones centrales de la nebulosa, que han arrastrado el polvo y el gas hacia el exterior a lo largo de un centenar de años-luz. Dos oscuras siluetas conocidas como glóbulos de Bok también se pueden apreciar en este vasto complejo de nebulosas. Estas nubes negras cercanas a la parte superior de la nebulosa ofrecen además sitios potenciales para la futura formación de nuevas estrellas.

El NGC 3576 también fue descubierto por John Herschel en 1834, haciendo de este un año particularmente productivo y visualmente gratificante para el astrónomo inglés.

Imagen arriba: Carta de la constelación de Carina (La Quilla) en negativo, con todas las estrellas que pueden observarse a simple vista en una noche oscura y despejada. Esta área del cielo incluye algunas de las regiones de formación estelar más brillantes de la Vía Láctea. Aquí se señala la ubicación del distante pero muy brillante y compacto cúmulo estelar abierto NGC 3603. Este objeto no resulta espectacular en telescopios pequeños, ya que sólo se aprecia como un denso grupo de estrellas rodeadas por una débil nebulosidad. Crédito: ESO


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